Dejar el tabaco
Llegan tiempos de reflexión, un nuevo año para muchos significa marcarse nuevas metas y objetivos, tanto a nivel personal, como profesional; y uno de los objetivos más comunes se encuentra en el abandono del hábito que más daña tu salud.
Exacto, hablamos de dejar tabaco.
Historia del tabaco
El uso por parte del hombre de diferentes sustancias por vía inhalada se remonta al origen de la civilización.
El cultivo de la planta del tabaco, originaria de América, se ha extendido por todo el mundo.
Con esto, el consumo habitual de cigarrillos y de otras formas de consumo vía inhalada, se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial.
La nicotina
La elevada capacidad adictiva de la nicotina se combina con los intereses económicos de la industria tabaquera para hacer que este grave problema tenga una difícil solución.
Efectos del tabaco
- El tabaquismo es una enfermedad adictiva y crónica, caracterizada por la presencia de recaídas a lo largo de su evolución.
- Es la primera causa evitable de muerte y muerte prematura en todos los países desarrollados.
- La gran mayoría de los fumadores actuales se han iniciado en la adolescencia por creencias erróneas y el hecho de fumar
- También influyen la publicidad, acompañada de la normalidad social en el fumar.

Consecuencias del tabaco
Es bien conocida la asociación del tabaco con diversas enfermedades respiratorias, entre las que destacan:
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
- Cáncer de pulmón
- Asma
- Infecciones (neumonía, viriasis, tuberculosis)
- Neumotórax
- Histiocitosis de células de Langerhans
- Bronquiolitis respiratoria con/sin enfermedad intersticial
- Neumonía descamativa
- Fibrosis pulmonar combinada o no con enfisema, entre otras.
En los últimos años estamos asistiendo al crecimiento de diferentes formas emergentes del consumo de nicotina, en adultos y jóvenes, como el vapeo mediante cigarrillo electrónico (e-cigarettes), la pipa de agua (water pipe, cachimba, sisha), tabaco de liar, snus sueco, tabaco de mascar y el tabaco sin combustión (Heat not burn).
La reciente introducción de este producto merece una especial atención:
Cigarrillos electrónicos
En este caso, un dispositivo electrónico (diferente del e-cigar) calienta el tabaco mezclado con glicerina, fibras y goma guar a una temperatura de 300-350 ◦C sin alcanzar la combustión del cigarrillo convencional, que se consigue a 800-1.000◦.
Es posible que algunas de ellas contengan menos tóxicos que el tabaco convencional, pero en ningún caso pueden ser consideradas seguras, ya que lo realmente seguro es el no consumo.
Las autoridades sanitarias han expresado, de forma repetida, el riesgo que conlleva para estas estrategias de control la irrupción de mensajes de «seguridad» o «bajo riesgo» en los productos derivados del tabaco.
El crecimiento experimentado por los e-cigarettes, en especial los denominados pods, alarma a las autoridades sanitarias.
Los adolescentes usuarios de Juul® (un tipo de pods que contiene altas cantidades de nicotina) presentan unos niveles de cotinina urinaria que casi duplican los hallados en fumadores de cigarrillos convencionales.
Esto confirma que estos dispositivos son la puerta de entrada a la adicción a la nicotina.
Y, aunque las compañías tabaqueras insisten en que sus dispositivos sustituyen al cigarrillo convencional, la realidad es que los fumadores se convierten en usuarios duales (cigarrillo convencional y electrónico).
Los estudios llevados a cabo en los cigarrillos electrónicos e IQOS® permiten asegurar que es bastante probable que la emisión de tóxicos sea menor que con el cigarrillo convencional.
Sin embargo, lo que es seguro es que la inocuidad a corto, medio y largo plazo no está garantizada.
Fumador pasivo
Se ha demostrado que existe un riesgo demostrado para las personas que inhalen de forma pasiva los humos y vapores de estos aparatos.
Es de reseñar que la comparación de toxicidad no debe ser realizada entre los cigarrillos convencionales y estos dispositivos, sino entre el uso de estos dispositivos y la ausencia de consumo de cualquier tipo de tabaco.
Respecto a la eficacia en el abandono del tabaco con el cigarrillo electrónico, no se dispone de evidencia científica suficiente (ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo sin deficiencias metodológicas y más rigurosos estudios observacionales) para concluir que el cigarrillo electrónico ayude a dejar de fumar.
Asistencia profesional para dejar el tabaco
Los profesionales sanitarios están obligados a diagnosticar y tratar correctamente a los fumadores para ayudarles a dejar de serlo.
Actualmente disponemos de suficiente evidencia científica que demuestra que el único tratamiento seguro y eficaz para ayudar a dejar de fumar es el uso de fármacos:
- Citisina, terapia sustitutiva con nicotina y bupropion
- Asesoramiento psicológico.
El abordaje del fumador debe iniciarse con una historia clínica que contemple además aspectos específicos del tabaquismo y enfermedades asociadas.
Es importante conocer el tipo de fumador ya que no todos han considerado dejar de fumar.
El tratamiento será distinto e individualizado en función:
- Del grado de tabaquismo (índice de paquetes año= nñumero de cigarrillos que fuma cada día X número de años fumando / 20)
- El estadio de cambio (figuras 1 y 2).
En la figura 3 se represente el protocolo de evaluación del tabaquismo.
F1 Identificación del estadio de cambio

F2 Estadios de cambio

F3 Protocolo evaluación tabaquismo.

A las personas motivadas que quieran hacer un intento para dejar de fumar se les propondrá entrar en un programa para dejar de fumar.
Todos los fumadores que realicen un serio intento de abandono deben recibir dos tipos de intervención:
- Conductual: dependencia psíquica que puedan padecer
- Farmacológica: dependencia física por la nicotina.
La terapia sustitutiva con nicotina (TSN), bupropion y citisina son el tratamiento farmacológico de 1ª línea de la deshabituación tabáquica.
Dejar el tabaco depende de ti
La TSN se basa en “desacostumbrar” al paciente a la nicotina y se define como:
“La administración de nicotina a sujetos fumadores por una vía distinta al consumo de cigarrillos y en una dosis suficiente para evitar el síndrome de abstinencia, pero insuficiente para generar dependencia”.
Indicada en fumadores motivados para dejar de fumar y con un consumo superior a 10 cigarrillos diarios. Se aconseja tratamiento durante 8-12 semanas.
Soluciones comerciales para dejar el tabaco
Formas de presentación:
Chicles (2 y 4 mg), comprimidos para chupar (1,5 mg), parches (7,14 y 21 mg), nebulizador, inhalador.
Bupropion
Es un antidepresivo de segunda generación que actúa sobre neurotransmisores implicados en la adicción a la nicotina.
Modifica la liberación de la dopamina en la vía de la ‘recompensa’ (sistema mesolímbico); y altera la actividad noradrenérgica en la vía de la ‘abstinencia’ (locus coeruleus).
Está disponible desde 1989 en EE.UU. fue aprobado por la FDA (Food an drug administration) en 1997 y en España desde el año 2000.
Informes anecdóticos de abandono espontáneo del tabaco en pacientes con depresión en tratamiento con bupropión, pusieron en marcha el desarrollo clínico en esta indicación.
Formas de presentación: comprimidos con 150 mg de bupropion.
Se trata de un un tratamiento de 2 meses de duración, pero puede prolongarse hasta 1 año. Es importante completar todo el tratamiento debido a la posibilidad de éxito tardío.
Cistina
La estructura química de la citisina es similar a la de la nicotina. Compite con la nicotina por los mismos receptores y gradualmente desplaza la nicotina al tener un enlace más fuerte.
Previene la activación dependiente de nicotina del sistema dopaminérgico mesolímbico y aumenta moderadamente el nivel de dopamina en el cerebro, lo que alivia los síntomas centrales de abstinencia de nicotina.
Forma de presentación: comprimidos de 1,5 mg.
Dentro de los programas de atención al tabaquismo es fundamental establecer un seguimiento estrecho para reforzar los logros conseguidos y preguntar por posibles efectos adversos de los tratamientos indicados y prevenir las recaídas.
Durante el seguimiento es importante felicitar y manifestar interés por los logros conseguidos, preguntar por mejorías producidas, rastrear dificultades surgidas y programar seguimientos.
Las recaídas son más frecuentes durante los primeros 6 meses siendo fundamental ayudar al sujeto a identificarlas, evitarlas y en caso de que se produzcan afrontarlas estableciendo estrategias para evitar recaídas futuras.
El abordaje del tabaquismo debe ser realizado por profesionales sanitarios con amplia experiencia en el seguimiento y tratamiento del tabaquismo.
Este documento tiene un objetivo informativo sobre la atención general de los fumadores y el tratamiento del tabaquismo en población general.
Existen poblaciones especiales (adolescentes, embarazadas, pacientes con riesgo cardiovascular, problemas psicológicos-psiquiátricos, EPOC, sujetos hospitalizados, sujetos con otras adicciones u otras formas de consumo de nicotina, etc.) que requieren un abordaje diferente y que son subsidiarios de tratamiento y seguimiento en Unidades Especializadas en Tabaquismo.
Fuente: Centro Andaluz Alfa 1
